Las empresas exitosas son aquellas que maximizan valor a sus propietarios


Ganancia económica versus ganancia contable


Generalmente, el éxito financiero de una empresa es medido a través de la capacidad que esta tiene para generar flujos de efectivo positivos a sus propietarios, provenientes de la generación de utilidades que normalmente son determinadas en periodos anuales. La utilidad es el excedente de ingresos -ventas y servicios- sobre el total de costos y gastos de la empresa; es decir, la utilidad contable.


Como sabemos, la contabilidad a través del sistema de partida doble es capaz de brindarnos información sobre los resultados de la actividad empresarial en un periodo determinado; sin embargo, la contabilidad no es capaz de medir la generación o destrucción de valor económico que una empresa puede causar a sus propietarios.


La ganancia contable siempre será el pilar fundamental de cualquier empresa para medir su éxito financiero, el cual, idealmente, debe analizarse además desde el ámbito económico, a lo que llamo en esta columna ganancia económica.


Sabemos bien que un empresario, para lograr el éxito en su actividad económica, asume infinidad de riesgos, adquiere deudas, y sobre todo, invierte una cantidad importante de capital, a veces todo lo que posee, para emprender y alcanzar su sueño de libertad financiera. Muchas veces el emprendedor selecciona una actividad económica de varias opciones que tiene, porque los recursos no son suficientes para invertir en todo el abanico de deseos.


La contabilidad no mide el costo de oportunidad de la inversión


Pensemos en un pequeño empresario que tiene una cantidad modesta de inversión. Seguramente tendrá por lo menos dos opciones para invertir su dinero, la primera será echar a andar su idea de negocio con los riesgos correspondientes, y la segunda, podría ser una decisión conservadora de invertir su capital a un plazo determinado en una entidad bancaria que, con suerte y según la cantidad de capital, le pagará un 6 % de interés anual. La selección de una de las opciones automáticamente desechará a la segunda y consecuentemente perderá los beneficios de esta última, que representarán su costo de oportunidad en la elección realizada.


Adicionalmente, el empresario tiene una expectativa de rentabilidad (un porcentaje deseado de su inversión), tiene el costo de oportunidad antes indicado (lo que dejó de ganar), su inversión pierde valor por la inflación, y además, debe ser gratificado por el riesgo que asume al invertir, todo esto, sumado, representará su costo de oportunidad en la inversión desde el ámbito de la ganancia económica, que se medirá en porcentajes.


Por lo anterior, la utilidad contable antes referida debería generar una rentabilidad que sobrepase el costo de oportunidad/capital del empresario. Si la utilidad contable no lo logra, entonces la empresa estará destruyendo valor para su propietario, aunque la contabilidad “refleje ganancia”; por el contrario, cuando utilidad contable sobrepasa el costo de oportunidad estamos en un escenario positivo, donde la empresa genera valor económico agregado para el propietario, que, en casos de sociedades anónimas, repercute directamente en el valor de las acciones de capital, porque les incrementa valor de mercado.


En conclusión, no es suficiente medir el éxito financiero de la empresa analizando únicamente a la utilidad contable, es necesario avanzar financieramente para conocer el verdadero costo de capital y saber si la utilidad contable está generando o destruyendo valor económico agregado al propietario.


Por: Otto Vargas Piedrasanta.

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