Quetzaltenango, una ciudad competitiva con desafíos para convertirse en motor económico regional.
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¿Qué impide a la ciudad de Quetzaltenango consolidarse como motor económico regional?
El municipio de Quetzaltenango es reconocido como la segunda ciudad más importante el país, como un centro económico regional y como un polo de servicios.
De acuerdo con el Índice de Competitividad Local 2025 (ICL), publicado por la Fundación para el Desarrollo de Guatemala, el municipio de Quetzaltenango se posicionó en el puesto número 20 de 340 municipios de nuestra Guatemala. Su mejor desempeño fue en 2022 cuando alcanzó la posición 16 (el primer puesto es ocupado por el municipio de Guatemala).
Respecto a la capacidad productiva promedio por habitante (PIB per cápita), observamos una tendencia de crecimiento en los últimos años: de aproximadamente USD 9,118 en 2020 a USD 12,000 en 2025, después de una caída en el año 2021 y una recuperación sostenida hasta el 2025. Este comportamiento evidencia que el municipio ha logrado dinamizar su actividad económica; sin embargo, este crecimiento, por sí solo, no responde a la pregunta: ¿por qué aún hay desafíos para consolidarse como un motor de desarrollo económico regional?
Algunas de las fortalezas del municipio de Quetzaltenango
Desde su actividad económica, el municipio de Quetzaltenango cuenta con condiciones favorables para competir y brindar mejor calidad de vida a su población; sin embargo, debe mejorarlas. Una de ellas es su entorno económico: el municipio presenta una inflación moderada de 1.41%, una tasa de pobreza de 26.27% (1 de cada 4 personas vive en pobreza) y un coeficiente de Gini de 0.27. El coeficiente de Gini es un indicador que mide qué tan igual o desigual está distribuido el ingreso entre las personas de una población, entre más nos acercamos a cero hay menor desigualdad, cuando nos acercamos a 1, hay mayor desigualdad.
En otras palabras, el municipio de Quetzaltenango ha alcanzado un nivel relevante de competitividad, aunque todavía enfrenta el reto de traducirlo en un desarrollo económico más amplio, inclusivo y sostenido.
La salud es otra fortaleza del municipio de Quetzaltenango. Se encuentra dentro de los primeros diez municipios con mayor gasto público en salud, invirtiendo Q. 2,094.50 per cápita (al año); sin embargo, la desnutrición crónica alcanza la tasa del 35.47%, que aunque es una tasa poco alentadora, se encuentra dentro de los 110 municipios con menor desnutrición crónica.
El eje de salud dentro del Índice de Competitividad Local es fundamental porque refleja la capacidad de las personas para participar activamente en la economía. Mejores condiciones de salud significan para la población: mayor calidad de vida y mayor capacidad para trabajar, aprender y generar valor económico para el territorio.
Lo anterior me hace concluir que el municipio de Quetzaltenango no es un territorio rezagado, es un territorio con capacidades instaladas para la competitividad.
Entonces, el desafío no es alcanzar competitividad, es ¿cómo escalarla?
El municipio de Quetzaltenango ha alcanzado un nivel de competitividad intermedia; se encuentra por encima del promedio nacional (64 puntos), tiene bases para competir, pero no alcanza el nivel de los municipios líderes para consolidarse como un motor económico regional. Por lo cual, el desafío principal no es iniciar el proceso de desarrollo, sino profundizarlo, aumentando inversión, productividad y dinamismo empresarial.
Entonces, el desafío no es alcanzar competitividad, es escalarla
Impedimentos para la competitividad local
El desarrollo económico de Quetzaltenango se ve limitado por los siguientes cuellos de botella:
(a) Inversión productiva limitada: De acuerdo con el Indice de Competitividad Local (2025), el municipio de Quetzaltenango muestra una carga tributaria local del 9.86% sobre su producción total; sin embargo, solo el 26.55% del presupuesto local se orienta a inversión pública. Es decir, casi tres cuartas partes del presupuesto se destinan a gasto, probablemente a: funcionamiento, salarios, administración, y compromisos operativos. En términos contables, una inversión pública del 26.55% es relevante; sin embargo, si esta inversión se encuentra dispersa en micro proyectos de corto plazo o poco articulados, su impacto en la competitividad territorial será limitado.
Consecuentemente, el desafío del municipio no consiste en disponer de mayores recursos; consiste en canalizar esos recursos a proyectos de infraestructura estratégica, ordenamiento territorial y un ambiente de negocios que atraiga y retenga capital competitivo y proyectos escalables que lo consoliden como motor económico regional.
(b) Predominio de empresas de pequeña escala: De acuerdo con el Directorio Nacional Estadístico de Empresas (DINESE 2024), el municipio cuenta con 18,649 empresas registradas, de las cuales solo 27 son grandes y 104 medianas, frente a 689 pequeñas y 17,829 microempresas. Esta estructura empresarial denota que, si bien existe una alta presencia empresarial, la mayoría opera en niveles de baja escala, lo que provoca un crecimiento económico moderado, con baja generación de empleo formal y limitada capacidad para escalar hacia empresas con actividades económicas de mayor productividad. Por lo cual, el desafío del municipio de Quetzaltenango no es aumentar el número de empresas, sino transformar las que tiene hacia unidades productivas más grandes, dinámicas y generadoras de valor económico.
(a) Mercado limitado: El mercado del municipio de Quetzaltenango se orienta principalmente hacia actividades de consumo local y regional, razón por la cual, vemos alta participación de micro y pequeñas empresas, cuyo alcance comercial se limita con regularidad a su entorno cercano.
De acuerdo con el Directorio Nacional Estadístico de Empresas, la mayoría de las unidades productivas operan a pequeña escala y con baja capacidad para insertarse en mercados nacionales o internacionales. Adicionalmente, la dinámica económica del municipio se ve influenciada por el consumo interno, promovido en buena parte por remesas, que, si bien dinamiza la economía local, no necesariamente se traduce en exportaciones o en integración a cadenas productivas de valor. Por lo cual, si queremos escalar la competitividad de nuestro municipio, debemos conectar con mercados más amplios.
(b) Falta de talento y especialización: Sabemos que la competitividad depende de la productividad, y la productividad depende del talento humano sano, con habilidades y educación; en otras palabras la competitividad no depende de cuántas personas estudian, sino de cuántas pueden producir, gestionar y crear valor.
Aunque uno de los motores económicos del municipio son los servicios educativos, enfrentamos el desafío de fortalecer la calidad del talento disponible, enfocada especialmente en formación técnica, capacidades gerenciales y habilidades que sean pertinentes con el entorno productivo. Por lo anterior, la competitividad territorial depende no solo de cuántas personas estudian, sino de cuántas pueden generar valor, tomar decisiones estratégicas y adaptarse a las demandas del mercado.
Entonces, el municipio de Quetzaltenango enfrenta el reto de formar talento humano verdaderamente productivo.
No todo nivel de competitividad se traduce automáticamente en desarrollo económico
De los párrafos anteriores, podemos evidenciar que Quetzaltenango tiene empresarialidad, actividad económica e identidad territorial; sin embargo, no ha logrado escalar en productividad, no atrae inversión de alto nivel y no ha consolidado cadenas de valor; lo que hace concluir que, no toda competitividad se traduce automáticamente en desarrollo económico para el territorio.
Qué requiere el municipio de Quetzaltenango para avanzar al siguiente nivel
Durante varios años el municipio de Quetzaltenango ha sido objeto de diversos diagnósticos y estudios por parte de organismos nacionales e internacionales. Iniciativas como el programa Xelajú Sostenible del BID, el Plan de Desarrollo Municipal de SEGEPLAN, el Plan de Ordenamiento Territorial y diversos estudios académicos han analizado en profundidad sus condiciones urbanas, económicas y sociales. Este cúmulo de conocimiento evidencia que el territorio no carece de diagnósticos, sino que enfrenta un desafío distinto, que es, transformar estos estudios en acciones concretas que impulsen inversión, productividad, desarrollo económico sostenible, y consecuentemente, mejores condiciones de vida para la población quetzalteca.
En adición a las propuestas contenidas en los estudios del municipio de Quetzaltenango, desde mi perspectiva, deseo abordar las siguientes:
Escalar la productividad empresarial:
Es importante que las formas de intervención del desarrollo económico local sea repensadas en cuanto a su impacto medible en el escalamiento empresarial. A mi parecer, uno de los desafíos relevantes del municipio de Quetzaltenango es escalar la productividad de su tejido empresarial, desde la estructura actual dominada por microempresas hacia una de mayor participación de pequeñas y medianas empresas. Debo reconocer que el dinamismo económico actual es muy importante; sin embargo, al ser generado por escalas reducidas de crecimiento, limita la creación de más plazas de empleo, reduce la capacidad de producción con valor agregado, limita la incorporación de tecnología y la capacidad de competir en mercados más amplios.
Debemos pasar de micro empresas, a pequeñas empresas y de pequeñas empresas a medianas empresas; programas de aceleración empresarial como ScaleUp promovido por la Fundación para el Desarrollo de Guatemala, deben impulsarse más y con mayor acceso a pequeños capitales con potencial de crecimiento y con compromiso de escalar.
Transformar la base productiva:
Es urgente, si deseamos mejores niveles de productividad, que el municipio de Quetzaltenango transforme su base productiva y supere su alta dependencia del comercio y de las actividades de consumo local. Hay suficiente claridad de que el dinamismo comercial ha sido una característica relevante de la economía del municipio; sin embargo, a mi parecer, este tipo de actividad, por sí sola, genera menor valor agregado y limita oportunidades de escalamiento.
En este contexto, el municipio debe reorientar sus esfuerzos hacia la atracción de inversión en industria, servicios especializados y actividades productivas de valor agregado, con el fin de diversificar su actividad económica, generar empleo de mayor calidad e impulsar su integración a mercados más competitivos.
Más que ampliar la actividad económica actual, el municipio debe elevar su estructura económica hacia sectores con mayor productividad y competitividad sostenible.
Fortalecer capital humano productivo:
Un elemento fundamental que el municipio debe atender con prontitud es el fortalecimiento de un talento humano basado en el desarrollo de habilidades reales y aplicables al trabajo, más allá de la acumulación de títulos formales. Por supuesto que el acceso a la educación es un avance importante; sin embargo, el municipio tiene el desafío de cerrar la brecha entre formación académica y necesidades del sector productivo, fortalecer competencias técnicas, capacidad de adaptación y habilidades gerenciales que permitan a las personas generar valor económico.
Desde la experiencia empresarial, he observado una tendencia académica que merece reflexión: programas académicos que facilitan a los estudiantes avanzar rápidamente a niveles de licenciatura cuando optan por grados superiores, sin que estén acompañados de experiencia práctica o capacidades productivas requeridas en el entorno empresarial; generan un desajuste entre titulaciones y valor agregado real en el mercado laboral, lo que representa un alto riesgo, a mi parecer, de debilitar la percepción de ciertas profesiones, aumentar la subutilización del talento humano y presionar a la baja los salarios en puestos de menor complejidad; por lo cual, el desafío para Quetzaltenango no es únicamente formar más profesionales, es además, fortalecer un capital humano capaz de combinar formación, experiencia, habilidades y productividad.
Por lo cual, el desarrollo económico local no depende únicamente de cuántas personas estudian, depende también de cuántas personas están preparadas para integrarse efectivamente a actividades productivas, a aportar a la innovación desde su área de especialización y a contribuir con el crecimiento del tejido empresarial local.
El municipio necesita habilidades reales, no solamente títulos.
Fortalecimiento de la articulación pública y privada
El municipio de Quetzaltenango, para alcanzar mayores niveles de productividad y competitividad, requiere urgentemente de transformaciones estructurales, por lo cual, es importante avanzar hacia una efectiva articulación territorial entre el gobierno local, el sector privado y la academia; si estos sectores actúan de manera aislada será imposible provocar transformaciones territoriales sostenidas.
La articulación pública privada es importante, porque, el gobierno local debe generar condiciones que detonen el desarrollo económico a través de planificación, inversión y regulación; el sector privado, lidera la generación de empleo, la inversión y el dinamismo económico; y la academia, debe contribuir con formación pertinente, investigación aplicada al territorio y desarrollo de capacidades como antes referí. La coordinación efectiva de estos tres actores, promoverá toma de decisiones legítimas del territorio, además de, permitir al territorio alinear recursos, conocimiento y esfuerzos hacia objetivos comunes, incidiendo eficientemente en la región como un motor de desarrollo económico.
Por último, el municipio debe esforzarse por fortalecer instancias como la Mesa de Competitividad de Quetzaltenango cuyo propósito es promover la competitividad mediante alianzas entre el sector público y privado. Así mismo, se debe procurar que la Agencia Municipal de Desarrollo Económico Local (AMDEL) tenga el desempeño esperado para el municipio, con suficiente apertura al sector privado, y retomando la esencia que motivó su creación basada en la propuesta del Grupo Gestor de Quetzaltenango a las anteriores dos corporaciones municipales, periodos en los cuales se propuso una Agencia de Desarrollo Económico Local (ADEL) con participación pública privada, diferente a la actual AMDEL.
Otra instancia del desarrollo económico local que debe fortalecerse con participación privada y de la academia, es la Comisión de Fomento Económico, Turismo, Ambiente y Recursos Naturales (Comisión FETARN), que por mandato del Código Municipal, obligatoriamente debe organizarse anualmente en la primera sesión ordinaria del Concejo Municipal; instancia que, en conjunto con las otras organizaciones manifestadas, podrían elaborar un plan de acción con indicadores medibles que fomente el desarrollo económico y que trasciendan gobiernos municipales. Quetzaltenango debe tener un plan de acción de largo plazo guiado por una visión de desarrollo económico sostenible.
Para finalizar, concluyo entonces, que el Municipio de Quetzaltenango no está limitado por su territorio, sino por su capacidad de transformar su competitividad actual en desarrollo económico de mayor escala.
¡Muchas gracias por su lectura! Apreciaré sus comentarios.
Entrada escrita por: Otto Vargas
VPAC EDITORIAL | Empresa, finanzas y territorio.























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